14 de septiembre de 2006
Libros: La loca de la casa
Riquelme
13 de septiembre de 2006
El reverso de Hugo Chávez
4 de septiembre de 2006
El espíritu heroico del 11-S
Vuelo 93 no pretende contradecir la historia oficial. Si bien las investigaciones de la Comisión del 11 de Septiembre y varios reportajes periodísticos concluyeron –a partir del reporte de la grabadora de voz de la cabina y de las llamadas de dos de los pasajeros a sus familiares– que captores y rehenes lucharon hasta que el avión cayó en un descampado de Shanksville, Pensilvania, todavía quedan demasiados cabos sueltos como para dar por válida esa versión. La falta de respuestas derivó en la formulación de las clásicas teorías conspirativas, tan caras a los estadounidenses escépticos.
Vuelo 93 está estructurada en torno a lo que Carlin ha calificado, en el mejor de los casos, como una media verdad. Las autoridades norteamericanas califican de héroes a los viajeros y han boicoteado cualquier intento que desvirtúe esa apreciación. Se desconoce si es cierto que el avión fue derribado por la Fuerza Aérea. Un breve reporte de la cadena CBS indica que dos F-16 seguían al avión de United. El vicepresidente Dick Chenney reconoció, cinco días después de los atentados, que el presidente Bush había autorizado que los pilotos tumbaran los aviones comerciales.
Al periodismo norteamericano, tan dado al escepticismo y a la prudente distancia del objeto de estudio, le ha sido imposible verificar lo que dijo Lee Purbaugh, uno de los testigos del accidente. Purbaugh y seis personas más se refirieron a un avión que sobrevoló la zona minutos después del impacto. Tampoco saben qué fue de Glen Cramer, el operador del servicio 911 que atendió la llamada de uno de los pasajeros. En la escena representada en la película se ve a un hombre que se encierra en el baño antes de que los secuestradores lo adviertan. Un despacho difundido por AP el 11 de septiembre recoge las declaraciones de Cramer. “El hombre exclamaba ‘¡nos están secuestrando, nos están secuestrando!’. Confirmamos eso varias veces y le pedimos que repitiera lo que dijo. Estaba muy angustiado. Dijo que creía que el avión iba a estrellarse. Él escuchó una explosión y vio salir humo blanco, aunque no sabía de dónde. Luego se cortó la comunicación”.
Según Carlin, el FBI confiscó la cinta de la conversación y prohibió a Cramer hablar con los medios. Los controladores aéreos del aeropuerto de Cleveland –cuya angustia frente a la pantalla es de las mejores escenas logradas por Greengrass– tienen prohibido mencionar lo que vieron esa mañana en el radar. EL FBI ha ensayado respuestas para cada interrogante, pero no ha podido impedir que florezcan toda clase de especulaciones. Algunas están recogidas en la página http://www.flight93crash.com/. Una visita confirma que, como el asesinato de Kennedy o el 11 de abril de 2002, la caída del vuelo 93 de United Airlines se convertirá en un misterio de nunca acabar.
23 de agosto de 2006
Superar a Hugo Chávez
El funcionario incurre en una generalización inaceptable cuando califica de "putrefacta" a la clase media. Si bien es cierto que una parte de dicha clase media carece de sensibilidad social, y que sus expresiones sobre el chavismo son consecuencia de los prejuicios de clase, no se puede concluir que todos los venezolanos estamos "embrutecidos por el dinero". Barreto sí está embrutecido por el resentimiento y tiene el nada envidiable honor de ser el principal promotor del odio en Venezuela.
Crecí en un hogar liderado por dos personas que venían de abajo, y que mucho le deben a la democracia del Pacto de Punto Fijo. Ese sistema tan denostado también permitió que el actual presidente pudiera salir de la casa con piso de tierra que ocupaba en Sabaneta de Barinas. Ese mismo sistema convirtió a Barreto en profesor de la escuela de Comunicación Social de la UCV. Pero los revolucionarios, que dicen encarnar la supremacia moral de la nueva Venezuela, guardan un silencio conveniente. Ninguno de ellos le llevaría flores a ese muerto
17 de agosto de 2006
El imposible Vito Corleone
Nadie pone en duda la calidad de Arango, pero tal vez se le pide demasiado cuando pretendemos que, como el viejo Corleone en la carátula de la saga, maneje los hilos de la realidad. Juan ha tenido la desgracia de revelarse como goleador en un país huérfano de un killer del área. Ayer en Maracay tuvo que bajar al mediocampo, posición de la que jamás debe salir, para tomar la pelota. Su calidad es indiscutible como delantero, pero la Vinotinto necesita de buenos manejadores. Ayer fuimos una tropa sin mariscal de campo
El camino empedrado del socialismo del siglo XXI
Que 14 militares estén involucrados en la fuga del presidente de la CTV, Carlos Ortega, y los oficiales de apellido Farías es la evidencia de que la Fuerza Armada Nacional no es la guardia pretoriana del presidente Hugo Chávez. El afán de lucro olvida cualquier clase de ética y valores. Pero otros dos episodios –la situación de las cooperativas y el acto de graduación de la primera tanda de profesionales egresados de la Universidad Bolivariana de Venezuela– también dan cuenta de que el Gobierno está lejos de cambiar el modus vivendi y la relación de los venezolanos con la imposición del pensamiento único.
La comparecencia del superintendente nacional de Cooperativas, Carlos Molina, en la Asamblea Nacional demuestra que los nuevos modelos de gestión chocan con la idiosincrasia local. “Hay debilidad de valores y principios”, confesó el funcionario, según una nota escrita en el diario El Nacional por la periodista Corina Rodríguez Pons. Después de año y medio de gestión, Molina reveló que de 2.376 cooperativas que han fiscalizado entre mediados del año pasado y este año, en 2.110 han comprobado irregularidades en el manejo de los fondos. Muchas de esas cooperativas (1.894) tampoco cumplen con los requisitos que trimestralmente les exige la superintendencia y en 669 algunos de sus socios han dicho que hay arbitrariedad en la toma de decisiones; es decir, no todos participan en el debate. Simultáneamente, Molina aseguró que la Superintendencia de Cooperativas ha recibido 1.634 denuncias; 657 de ellas aseguran que en esas asociaciones hay malversación de fondos y otras 355 las enviaron algunos asociados para reclamar que los excluyen de las decisiones.
Parece muy lejano el día que los obreros controlen las empresas e instituciones del Estado, o que los trabajadores decidan el destino del negocio. De eso está consciente el propio presidente Hugo Chávez cuando ayer, en el acto de graduación de la primera camada de técnicos universitarios formados en la Universidad Bolivariana, dijo que los nuevos profesionales serán responsables de la construcción de otro modelo de sociedad. Por ahora, el ADN cultural de los venezolanos está en las antípodas del socialismo. La pregunta es si a Chávez le alcanzará la gasolina antes de que cambie la mentalidad de los venezolanos.